martes, 19 de enero de 2010

Un día Domingo...

Estaba aburrida de lo mismo, sábados sin salidas, sin enamorado, sin nadie, excepto mis perros, los únicos que me escuchan y parecen comprender cada cosa que les cuento...

No sabía qué hacer sola en casa, así que decidí salir a caminar por la playa, que para suerte mía está muy cerca de mi casa.

Cogí una cajetilla de cigarros, una gaseosa coca cola, mi mp3, un paquete de galletas integrales, mis llaves y mi billetera, los metí todos en desorden total dentro de mi mochila y me la puse al hombro al igual que el estuche de guitarra, daban las 4:30 de la tarde de un día domingo y mientras todos regresaban, yo estaba de ida, toda la mañana había estado nublado el cielo, pero inexplicablemente cuando yo abordé la mototaxi el sol salió sonriente regalándome una hermosa puesta y un brillo expectacular para poder ver a los delfines despedirse de mi.

Miré hacia el horizonte sentada sobre la arena y cerré mis ojos recordando cosas que no vienen al caso, recordando a la persona que mas amé y mas odié en este mundo, un cojudo que me dejó en el momento en que yo más enamorada estaba de él, ptm! 5 años y medio, me los arrancó de porrazo hace ya más de 1 año, pero aún sigo maldiciendo que se haya largado.

Saqué la guitarra del estuche y toqué las más melancólicas notas de una canción de despedida que alguna vez cree para él, los cigarros no los encendí porque me di cuenta que estaban vencidos desde Noviembre y olvidé que dejé de fumar desde el día que él me dejó, cuando debió ser al revéz, es que soy tan rara a veces....

Estuve sentada escuchando lamentarse a la guitarra, estaba casi sola, excepto con unas cuantas parejas mañosonas que se toqueteaban entre ellos aprovechando la oscuridad de las 6:30 de la tarde y tambien a mi lado mis fieles amigos caninos que parecían disfrutar de la arena tibia y las galletas integrales.

Pensaba qué hubiera sido de mi si le hubiese rogado que se quede un poco más?, ¿se hubiera quedado?, no lo sé, no lo creo, pero eso ya que importa, su olor ya no lo recuerdo, mucho menos el sabor de sus besos, todo aquello se me ha ido olvidando y temo cerrar los ojos y olvidar sus miradas, sus sonrisas, temo olvidarlo por completo, a pesar que me causa tanta tristeza su recuerdo, prefiero conservarlo en mi memoria por siempre, quizás así me siga inspirando tantas canciones de letras tristes, de despedidas, de promesas rotas y de decepciones...

El sol se ha ocultado por completo, Robert y Thor regresan de jugar meneando sus colas con saltitos alegres, el mototaxista los mira con asco mientras le ofrezco pagarle un sol más si nos lleva a los tres, de inmediato los primeros que están ya sentados son ellos, mis fieles amigos pulgosos.

Regresé a casa derramando arena, con dos perros semimojados y con la misma tristeza que vengo arrastrando desde hace mucho ya. Son las 7 de la noche termina otro triste Domingo, comienza otra semana en la oficina.......